jueves, 1 de mayo de 2008

La pérdida del concepto de reivindicación



Jornadas laborales maratonianas, contratos basura, sueldos irrisorios y becas eternas. Son los jóvenes, sin duda, los que más sufren la precariedad laboral. Sin embargo, casi todos los medios coinciden en que el grueso de las manifestaciones convocadas con motivo del Primero de Mayo estaba formado por gente que rondaba la cincuentena. Idealistas, sindicalistas, gente comprometida que a pesar de sus años no ha perdido el espíritu combativo que puso en jaque a los poderes durante la década sucesiva al mayo del 68. Es curioso ver como muchos de ellos, seguramente ya acomodados gracias a los trienios acumulados y años de trabajo, se hacen notar reivindicando mejoras para unos hijos que prefieren pasar horas de caravana en cualquier carretera rumbo a una localidad costera donde gastarán esos euros que luego echarán en falta a la hora de pagar una hipoteca que se le viene grande porque eligieron vivir a los 25 años en una casa con piscina y pista de pádel

1 comentario:

Óscar Delgado dijo...

Estimado celuloidítico,

Realmente esos cincuentones que salen a la calle pancarta en mano son los propios sindicalistas lastrados por el clientelismo de sus sueldos, aunque está claro que ni un solo joven asoma ya, desde hace décadas, por las reivindicaciones perdidas en la sombra de su conformismo.

En Ibiza, la portada de un diario local que bien conoces rezaba que 200 personas salieron a la calle en la manifestación del 1 de mayo. ¿No es eso, en sí mismo, un hecho noticiable? La noticia era la manifestación, y no que ésta estaba compuesta exclusivamente por los cuatro matados que aún presumen de reivindicar mejoras laborales auspiciados por el sueldo que perciben de las organizaciones sindicales para salir a la calle, no porque se crean sus demandas.

Saludos cordiales desde el Mediterráneo.